Evitar 9 errores

 

 

1. Contratar al agente que entregó el análisis comparativo de mercado con el mayor precio recomendado.

Puede que ese agente lo que necesite sea meter muchos propiedades en su cartera y que le dé igual el precio que tengan.

Él no se va a quedar la vivienda, por lo que puede agasajarle para que le contrate; una vez haya pasado el tiempo y no habiendo conseguido la persona interesada en la propiedad, intentará que baje el precio, por lo que, el cliente, habrá perdido tiempo y dinero.

Lo más importante es la sinceridad del agente.

Voy a trabajar para ayudarle, le informaré en todo momento, sea o no de su agrado la información; haciendo el análisis comparativo de mercado, donde le recomendaré un rango de precio adecuado, sin darle falsas expectativas.

 

2. Solicitar un precio por encima del valor de mercado.

Pidiendo el precio que realmente vale el producto y con el correcto plan de acción adecuado para cada caso, conseguiremos la venta o el alquiler en el tiempo estimado.

Si el precio solicitado está por encima de lo real, de poco sirve el plan que he desarrollado. Tampoco debemos pedir un precio inferior al de mercado.

 

3. No evaluar el plan de acción.

Cuando nos proponemos algo, debemos planificar lo que vamos a hacer para conseguirlo. Cada acción debe tener unas consecuencias, si éstas no son las esperadas, deberemos estudiar si el fallo está en el plan de acción o en el precio solicitado.

 

4. Impedir la colocación del cartel en el producto.

Queremos conseguir un comprador o inquilino, ¿por qué esconder el producto?.

 

5. No analizar y evaluar el producto similar en la zona, la competencia.

Debemos conocer las condiciones de los productos con los que estamos compitiendo y saber por el precio real por el que ha sido comprado o alquilado, no el precio que estaba siendo solicitado.

 

6. Ofrecer el producto antes de haberlo preparado.

La presencia es importante, por ello, debemos preparar el inmueble, para que le guste al mayor número de personas. Recordemos que no sólo vendemos algo material, también sensaciones y emociones que se tendrán utilizandolo.

 

7. Limitar y/o condicionar las visitas.

Estamos en un mercado competitivo, donde existe mucha oferta y poca demanda, ¿vamos a crear problemas a los interesados para que se decidan a quedarse con nuestro producto?.

 

8. Estar presente cuando se muetre la propiedad.

Cuando vamos a comprar un producto a la tienda que sea, deseamos poder verlo tranquilamente, sin que el dependiente esté pegado a nosotros; eso sí, cuando le necesitamos, le llamamos.

Con los inmuebles sucede algo parecido, si el propietario está presente, el interesado no presta toda la atención que deibera y no ve en condiciones el inmueble.

Cuando realizo visitas sin que el propietario esté presente, el interesado ve todo con más detalle, tranquilidad y puedo hacer que se imagine viviendo o trabajando en el inmueble, para que pueda imaginarse esas sensaciones y emociones que le gustan. Puede hacerme las preguntas sin que el dueño se ofenda por ello, pues no está, puede decirme lo que opina, de esta forma, le puedo dar la respuesta adecuada para mostrarle que este producto es el que él necesita.

 

9. Pensar que la propiedad se venderá o alquilará antes, si se la doy a varios agentes a la vez.

Cuando encargamos la venta o el alquiler de nuestra casa, oficina, etc., a varios agentes a la vez, sin ningún tipo de compromiso, le estamos encargando la gestión a agentes que trabajan por volumen, donde no van a hacer esfuerzo alguno en conseguirle la venta o el alquiler, sólo van a ponerle un anuncio en internet y un cartel. El cliente es un número más de los tantos que hay, para, por probabilidades, conseguir alquilar o vender uno de los inmuebles que tienen. Cuando le pida resultados, esfuerzos y explicaciones de por qué aún no han conseguido los resultados, nadie se hará responsable.

Cuando, por probabilidades, hayan conseguido un interesado y, éste, haga una oferta, lucharán por que usted acepte la propuesta del interesado. Trabajan para conseguir los objetivos de los compradores o inquilinos, no los del vendedor o arrendador.