Preparar la vivienda

 

 

Preparar la vivienda para la venta es diferente a decorar la vivienda donde residimos; en el segundo caso, se trata de personalizar nuestro hogar a nuestro gusto, mientras que, en el primero, se trata de preparar la vivienda, sin personalizarla, para que guste al mayor número de interesados en comprarla.

Barb Schwarz fué la pionera en usar esta técnica, originaria de EE.UU., para la mercadotecnia. Esta técnica es conocida, popularmente, como Home Staging (poner en escena una vivienda). Debemos pensar en una casa como si fuera un producto, no nuestro hogar. Si preparamos cualquier producto para que guste, debemos hacer lo mismo con la vivienda que queremos vender. Esta técnica muestra al potencial comprador todo el potencial de la vivienda y la sitúa en un espacio acogedor en el que le es más fácil imaginarse viviendo. Las ventas suelen ser más rápidas.

 

Algo primordial, es presentar el producto-vivienda limpio, no es suficiente con pasar la aspiradora, fregar y quitar el polvo; debemos fijarnos en los pequeños detalles, como son el interruptor de la luz, los grifos o los marcos de las ventanas y sus vidrios, por ejemplo. Si observamos que una puerta chirría o que un bombín no funciona correctamente, debemos repararlo.

 

La despersonalización es importante. Debemos facilitar que el potencial comprador se imagine viviendo en el producto-vivienda, por lo que, quitar los imanes de la nevera, guardar las fotos personales, retirar de la vista todos los productos de baño o guardar los pantuflos en un lugar no visible, suele ayudar.

 

Los primeros segundos son importantes. Hablamos de segundos, no de minutos. El potencial comprador se forma una opinión durante los primeros 15 segundos desde que entra en una vivienda; por lo que, es importante que cuidemos todos los detalles desde, incluso, antes de entrar en el producto-vivienda. Si es un piso, debemos cuidar que el descansillo comunitario esté en buenas condiciones y, si es una casa, debemos procurar que el camino, desde la acera hasta la puerta principal, sea apropiado. En este caso, debemos mantener las plantas en buenas condiciones y evitar que broten, entre las baldosas, hierbas; no es una buena idea que la mascota vaya a saludar al potencial comprador.

 

Cuantos menos objetos, mejor. Dejar los objetos imprescindibles a la vista en el salón, la cocina, el baño o los dormitorios, es una buena idea. Un revistero desbordante de revistas, una encimera de la cocina llena de electrodomésticos, un lavabo de baño rodeado por completo de objetos de higiene, un dormitorio con juguetes por todos lados o una mesita en el recibidor llena de llaves, móviles y demás objetos, no suele ser de utilidad.

 

No debemos olvidarnos del orden en los armarios. El potencial comprador estará interesado en poder observar, al menos, algún armario, de la cocina o de los dormitorios, por dentro. Es importante que vea su capacidad.

 

Los colores son importantes para estar en nuestro hogar, por ello, elegimos pintar las paredes con un color u otro; sin embargo, cuando ofrecemos nuestra vivienda en venta, ésta deja de ser nuestro hogar para convertirse en un producto-vivienda, que ha de gustar a la mayoría de potenciales compradores. Usar colores neutros, que resalten el tamaño y la luminosidad de las estancias, es una buena idea. Si tenemos una pared pintada de negro, naranja, rojo o morado, deberíamos plantearnos cambiar su color.

 

La luminosidad es importante. Debemos procurar que entre la mayor luz solar posible y que las luces artificiales estén en buen funcionamiento y orientadas para que den un toque hogareño.

 

Para conseguir olores agradables, debemos ventilar la vivienda, evitar el olor a tabaco, a mascotas o a la comida que tengamos previsto almorzar. Un ambientador de fragancia suave, fumar fuera del producto-vivienda o cocinar después de la visita del potencial comprador, es aconsejable.

 

Colocar unas plantas en lugares adecuados o una cesta con fruta fresca, son detalles que aportan, al producto-vivienda, naturalidad.

 

Antes de cada visita de un potencial comprador, debemos revisar el producto-vivienda, comprobar que las papeleras y los cubos de basura están vacíos, que la tapa del inodoro está cerrada y que las luces, preparadas para la muestra, están encendidas. En ocasiones, una música suave, a volumen bajo, puede ser agradable.

 

Ésto no implica un gasto económico elevado; a continuación, tenemos unas muestras donde, con poco, se consigue un cambio.

 

 

Se ha procedido a cambiar la distribución del mobiliario, dejando lo esencial y poniendo una tela blanca sobre el sofá rojo y una alfombra debajo de la mesa.

 

 

El color del mobiliario ha sido cambiado de oscuro a claro, se ha cambiado la lámpara y se han dejado los objetos imprescindibles. Sobre el suelo, se ha colocado un sintasol de imitación a tarima.

 

 

Se han puesto dos mesitas de noche, cada una con una lámpara, un cuadro y unas cortinas. La forma de la cama ha sido hecha con cajas y, sobre ellas, se ha puesto una almohada, una colcha y un cojín.

 

 

Con organización, limpieza y dejando sólo lo necesario, el baño parece otro.

 

 

Antes de cada visita de un potencial comprador, el mobiliario de la terraza ha de estar situado en su posición óptima.

 

 

Si no tenemos mobiliario de terraza, un juego económico de mesa y sillas es suficiente; siempre que hayamos evitado las hierbas entre las baldosas y hayamos puesto unas plantas cuidadas.

 

 

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